Por qué hay rangos y no un precio fijo
Porque automatizar «cobranza» no quiere decir lo mismo en dos empresas. El precio depende de tres cosas que no se pueden adivinar desde afuera: cuántos pasos tiene el proceso de verdad, con cuántos sistemas hay que conectarse y qué tan limpio está el dato que ya tienes.
Un número exacto antes de mirar eso sería un número inventado. Preferimos publicar el rango y cerrarlo en el Process Scan, cuando ya se sabe de qué estamos hablando.
Qué se factura aparte
El consumo de terceros: los modelos de IA, WhatsApp y la mensajería. Se factura por uso real, no por paquete, y en tu tablero ves exactamente cuánto consumió tu sistema cada mes. No va escondido en la mensualidad.
Lo que no se cobra: la primera conversación de 30 minutos. Y el Process Scan es tuyo nos contrates o no — el mapa de tu proceso y el cálculo del retorno se quedan contigo aunque decidas no seguir, o seguir con alguien más.
Cómo se cotiza: por valor y volumen, no por usuario
La mayoría del software cobra por asiento: cada persona que agregas sube la factura, así que acabas racionando quién entra al sistema que compraste para toda la empresa.
Aquí no. Se cotiza por el proceso y por el volumen que mueve. Meter a más gente de tu equipo no cuesta más, porque el trabajo no lo hace la gente: lo hace el sistema.
Y antes de pedir un precio, saca el tuyo
La pregunta más útil no es cuánto cuesta automatizarlo, sino cuánto te está costando no hacerlo. Ese número sale de tu propia operación en treinta segundos y no requiere hablar con nadie.